.:post mortem...ribs:.
.:RIBS:.
Ahora si sentía miedo. Mucho miedo, había pasado por muchas situaciones en las últimas horas. No puedo creer que por poco tuve sexo con alguien que se hizo pasar por muerto. Esto no es normal.
Comencé a buscar mis ropas. Vi de reojo que Frank se acomodó el pantalón mientras Gerard se tocaba la frente. Creo que lo había desilusionado. Lo podía entender por las expresiones en las caras de ambos.
Me vestí lo más rápidamente tratando de tapar las partes más comprometedoras de mi cuerpo blanquecino. Sentía que la vergüenza disminuía al ver que la mayoría de sus amigos, en total cuatro contando al tal Gerard, se daban vuelta desinteresados por seguir viéndome desnuda.
Ahora el único que miraba era Frank. Me miraba creo yo, con ojos de perdón y de vergüenza por él y por mí. Supongo que me había engañado. O yo a él, de todos modos nos habíamos conectado, él me sedujo y yo no pensé ni un segundo en escapar. Había sido profesional. Pero pensándolo bien, que tendría que haber hecho conmigo? Gerard me dijo que arruiné sus planes, o sea que no debería haber estado ahí. Debería haber estado en mi casa, sola y tranquila. Malditos cuerpos. Malditas horas extras.
“Qué vamos a hacer con ella?”
“NO SE, NO SE, NO SE! Por lo pronto va a ir a donde nosotros vayamos.”
“Por qué llegaron tarde?”
“DEJA DE HABLAR FRANK, ME EXASPERAS!”
“Nos vamos ya mismo de acá! De todo modos ya no sirve seguir acá si no hay nada.”
“NO HAY NADA? Y PARA QUE ME TUVIERON DOS HORAS ACA?”
“NI QUE LA HAYAS PASADO MAL, ESTABAS A PUNTO DE SER MAMADO POR LA PERR/
“Basta, basta, no sirve quedarnos acá, nos pueden descubrir!”
“Es verdad, vámonos de acá.”
El chico del afro parecía simpático, no parecía importarle que yo estuviera con ellos. Estaba relajado.
“Vamos a casa.”
Me subieron a una camioneta negra, y lo último que puedo recordar es mi cabeza chocando contra el suelo de la parte de atrás de la misma. Gerard era muy poco sutil, creo que le gustaban las cosas rudas. También recuerdo la voz de Frank preguntándome si estaba bien pero no pude modular palabras, estaba cayendo en lo que parecía un coma, pero era sólo un desmayo.
---
Desperté. En un cuarto con muy poca luz. Mis ojos no parecían poder acostumbrarse al cambio. Y mi mente no podía procesar donde mierda estaba. Poco a poco empecé a recordar. Me vinieron flashes a la cabeza que luego se unieron para dar a conocer la pesadilla en la que me había metido. Todo por Frank. Todo por ese cuerpo. Igual seguía pensando que si ser tocaba por él implicaba este gran problema, entonces valió la pena.
Recorrí la habitación con la mirada. Una sola ventana. Una puerta. Cerrada. Cada paso quedaba la vieja madera del piso crujía. Traté de moverme lo menos posible. No querían que sepa que había despertado. Lo que menos necesitaba era un interrogatorio y quizá algunos golpes de Gerard. Moría de sed y de hambre. Lo último que había ingerido era la merienda de la tarde anterior y mi estómago pedía a gritos algo de comida.
Tenía leves fuerzas para pararme. Estaba más débil de lo que pensaba teniendo en cuenta que hace más de 8 horas que no como, y todo la agitación de la noche anterior habían despertado miles de emociones que fundieron mi energía al máximo. Pero tenía que pensar en cómo salir de ahí. Dudo que me tuviesen viva por mucho tiempo. No desconfío de los primeros cuatro, pero Los ojos de Gerard me dicen que es capaz de cualquier cosa.
Dado que la puerta estaba cerrada, la última esperanza consistía de una pequeña ventana bloqueada con listones de madera clavados. Me levanté de a cama por segunda vez, esta vez para tratar de escapar. Los listones estaban inteligentemente clavados, así que me costó unos diez minutos sacar el primero. Usé mis uñas y dedos, que al intentar sacar los clavos se habían cortado y astillado. Una de las astillas de la madera se insertó en la uña de mi dedo índice. Miré como corrían las gotas de sangre y traté de morder y tragar el dolor que eso significaba. Una lágrima corrió, de dolor y desesperación, pero no había tiempo para hacer en la realidad de lo que estaba pasando, no era hora de pensar o quejarse, sólo de salir de ahí.
<!-- /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal {mso-style-parent:""; margin:0cm; margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:12.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-fareast-font-family:"Times New Roman"; mso-ansi-language:ES; mso-fareast-language:ES;} @page Section1 {size:612.0pt 792.0pt; margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; mso-header-margin:36.0pt; mso-footer-margin:36.0pt; mso-paper-source:0;} div.Section1 {page:Section1;} -->



