.:post mortem...lumbar vertebrae:.
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.:LUMBAR VERTEBRAE:.
“Tranquilo, no me pienso escapar, no me quiero escapar.”
Arrimé mis manos a sus piernas y comencé a acariciarlas.
“Qué haces?”
“Sos medio lento en interpretaciones, no?”
Intensifiqué el masajeo para distraerlo. Era mi única forma de escapar. Distraerlo lentamente y escapar. No se, no creo que sea buena la idea, pero qué más puedo hacer?
“Espera…no, no podemos.”
“Qué pasa? Sabes que queres.
“Si vienen mis amigos…”
“Pueden ver o unirse. Necesito esto. Por favor.”
“Rogame.”
Estáfuncionando. Pero que le ruegue? Quién se cree que es?
“Por favor. Te necesito AHORA.”
“Si me lo pedís así.”
Corrí hacia la cámara refrigerante, saqué una camilla que no albergaba cuerpos. Estiré una sábana. No me dio tiempo a terminar que me agarró de los brazos, me subió, crucé mis piernas sobre su cintura y empezamos a besarnos rudamente.
“Por favor decime que te puedo dejar marcas.”
“Las marcas son mi especialidad.”
Me comenzó a chupar el cuello y a ejercer succión en él. Nunca había experimentado tanto placer sólo con un beso. Pero no podía darme el lujo de desconcentrarme. Aunque era tan…tan…indescriptible.
Pero pronto volví a la realidad. Levanté la mirada y temí interpretar lo que estaba viendo.
“Qué carajo es esto?”
Dios, éstos eran sus amigos?
“Lo puedo explica, no es lo que/
Apenas pronuncié la frase, uno de sus amigos, el pálido, alto, regordete y de pelo muy pero muy oscuro me agarró del pelo, me levantó y me pegó fuertemente en la mejilla. Pude sentir como mi piel se abría en dos, me había tajeado.
“GERARD, NO!”
“NO ESTAS EN POSICION DE DISCUTIR CONMIGO.”
“NO SE LE PEGA A UNA MUJER.”
“LE LLAMAS A ESTO MUJER? ES UNA MISERA PUTA!.”
Frank cerró el puño y lo levantó para pegarle a Gerard pero alguien le sujetó la mano impidiéndole que lo hiciera.
“Vinimos acá por otra cosa.”
Gerard nos miró a mí y a Frank, más bien con cara de asco.
“Ustedes dos son repugnantes.”
“Pensé que eras más profesional.” Le dijo mirándolo a Frank. Ya no entiendo de que va la conversación.
“Recoje tu ropa y vestite.”
“A mí nadie me da órdenes!” En menos de un segundo Frank me miró y negó con su cabeza. Aparentemente, lo que dije estuvo fuera de lugar.
Gerard se me acercó, me arrimó contra la pared, y me susurró al oído.
“Eso va a cambiar muy pronto dado que interferiste en nuestros planes y ahora tengo que pensar que carajo hacer con vos.”
Tocaba sus labios fríos en mi oreja. Se sentía raro. Debía de estar blanca en ese momento, al oír su voz, sus palabras, la forma en que las pronunciaba. Sonaba muy convencido de lo que decía.
“Vestite ya mismo. En frente nuestro. No quiero que te escapes. Ni lo intentes, no dudo en matar.”



