Capítulo 4 of //Heaven Help Us// 2da Temporada
My Heart
Volví a bajar las escaleras y se dio cuenta de mi presencia. Y yo de la suya. Y de la de Jamia con sus brazos en su cuello, riéndose de no sé que, probablemente de mí.
Hice uso de mi viejo truco, y con más furia que lágrimas pasé corriendo delante de él sin saludarlo ni mirarlo y salí golpeando la puerta. Volviendo a los viejos tiempos, qué rao yo volviendo a los viejos tiempos!
Me dirigí lo más rápido posible a mi casa. No quería que me viera y gracias que no lo hizo. Me fijé por la ventana muy despacio, tratando de no mover mucho la cortina y lo ví, parado en la galería, mirando para todos lados, y ví salir luego a Jamia, que puso un brazo en su pecho estando ella atrás de él, murmurarle algo al oído, y hacerlo entrar.
No podía dejar de pensar en que seguro eran novios. Todo esto era muy difícil de digerir. Yo no lo había olvidado pero él ya me había dejado atrás.
Sentí en ese momento, y por culpa de Jamia, más furia, celos y bronca que tristeza. Y en un impulso hacia el baño, mi puño chocó con el vidrio. Nada grave. Ya había roto vidrios cuando era más rebelde. Y por culpa de las emociones que sentía no me había dado cuenta que estaba en mi casa. Mi antigua casa. Estaba pisando la misma alfombra del living que compartía años antes con mis papás. No me podía quedar ahí. El único lugar que había pisado de esa casa era el garaje porque no quería ir al sótano de Frank. No quería nada que me recordase a él. En cambio en el garaje no había muchas cosas, y me había armado un pequeño estudio para tocar la guitarra y componer. Era un lugar muy tranquilo. Decidí quedarme ahí, qué otra cosa podía hacer? A qué otro lugar podía ir? A ninguno.
Me acordé de repente de la canción que le había cantando a Amy antes de que se mudara. Amaba esa canción. Y lo sigo haciendo. Agarré la guitarra, enganché el plug, prendí el amplificador y empecé a cantarla. (Here We Go Again by Paramore)
No importó que de mi mano corriesen pequeñas gotitas de sangre, porque la bronca se estaba yendo, de a poco los celos se disipaban y la furia calmaba.
La toqué tres veces. Y a pesar de que mis primeras emociones se iban guardando, otras recién empezaban a salir. Como a tristeza. La voz se tornó gangosa de repente y empezaron a caer las primeras lágrimas que se multiplicaron a medida que trataba de pronunciar la letra de la canción.
Para cuando terminé, ya era de noche y la remera estaba empapada de llanto y mi cara denotaba que había estado llorando por un largo tiempo. Era lo lógico después de todo había estado llorando un año entero.
Cuando logré recuperarme, me di cuenta que aunque quisiera no podía quedarme ahí toda la vida, no tenía comida. Y me agarró el antojo más insoportable de café. Así que apagué todo y salí del garaje pensando en qué camino tomar para llegar más rápido a Starbucks.
Pero apenas cerré el portón del garaje, me di cuenta que Frank había estado sentado ahí un buen rato. Se paró y se quedó mirándome fijo a los ojos. No pude hacer lo mismo y bajé la vista.
Yo: Qué querés?
Frank: No, qué querés vos? Yo quería verte, abrazarte y compartir estas semanas juntos pero veo que no todo es como lo pensaba.
Yo: Ah no, y besarme no querés no? Para eso está Jamia. Para eso siempre estuvo Jamia.
Frank: Aly no metas a Jamia en esto.
Idiota.
Yo: Entonces vos no me metas a mí en esto. La tenés a ella. Punto.
Frank: Pero yo te quiero tener a vos.
Sí, claro.
Yo: No te importó mucho cuando firmaste el contrato. A mis espaldas.
Frank: Aly eso fue diferente.
Yo: Ah sí, fue muy diferente. Pero me dolió lo mismo o más que te vayas.
Frank: Y vos te crees que a mí no me dolió irme sin verte???!!??
Yo: Fuiste vos el que decidiste irte, no yo!!! Yo hubiese deseado que te quedases a mi lado, pero nuestros deseos eran y son diferentes. Yo quiero besarte pero vos querés abrazarme. Ya no es lo mismo!
Frank: Ahora la culpa es mía? El querer triunfar es mi culpa? El querer hacer lo que más me gusta en la vida es un pecado?!?
Yo: No, Frank, no entendés, no es un pecado, es solo que, te fuiste al otro día de decírmelo, podrías haberlo hablado antes. Y no sé, es todo muy confuso, ahora llegás y esperás que te reciba con los brazos abiertos. Frank deseé atender tus llamadas todos los días, escuchar tu voz, pero no podía, estaba enojada. Con vos, con los chicos, conmigo, con la vida. Lloré todas las noches. Y sólo puedo decir dos cosas esta noche: Voy a trabajar en el Warped Tour como sonidista y yo SÍ sigo usando el anillo, vos en cambio, vos me dejaste atrás y te felicito, te va a hacer muy bien salir con la hija del dueño de la disquera. Te va a dar mucho éxito, muchos triunfos que es lo que más querés como vos dijiste. Chau Frank.
No me siguió. No me iba a seguir. No después de lo que le había dicho. Me sorprendí a mí misma al darme cuenta que estaba relajada, como alivianada. Después de todo me había librado de un gran peso. El peso de la conciencia. Yo había hecho todo lo posible. Pero no obtuve mucha respuesta del otro lado. No iba a llorar, no iba a pensar que me habían partido el corazón, porque no tenía mejores expectativas en esto, no tenía nada que perder. Mi corazón estaba mal pero acostumbrado desde que él se fue. Y no todo fue tan malo. El café de Starbucks estaba delicioso.
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