Capítulo 15 of //Heaven Help Us//
Till The End
Portazos.
Ayy mi cabeza, me voy a morir. Me tengo que parar y salir de acá.
Frank: Qué haces idiota?
Marc: Y a vos qué te importa? Andate, si le haces la vida imposible que venís a defenderla ahora?
Frank: Es mi novia.
Marc: Ahh sí, y quién la va a defender? Un metro cincuenta?
Gerard: Yo.
Marc: Ahhhhh!! (dolor)
Gerard: (que le seguía pegando) Nunca. Más. Te. Acerques. A. Ella. Me. Entendés?
Dios. Gerard le acaba de dar una trompada a este que no se ni cómo se llama. Woowww! Frank y Gerard defendiéndome.
Frank: Vení vamos. Gerard agarrarle los zapatos.
Yo: No puedo caminar, me siento mal, Marc me empujó y me pegué en la cabeza.
Frank: A ver, vení.
Ahh bueno! Mucho mejor…estilo novia cuando entra al cuarto con su novio recién casados…jaja..Ay no sé cómo puedo estar pensando esto con todo lo que me acaba de pasar!
Yo: Frankie me duele la cabeza y me siento mareada.
Frank: Eso es porque es la primera vez que tomas, y menos mal que no te vas a acordar de que me dijiste Frankie y que estas a upa mío. Bueno, no te vas a acordar de nada en realidad.
Yo: De qué hablas?
Gerard: Jaja, tiene memoria a corto plazo, vamos, yo los llevo que estoy con el auto.
No entendían de qué hablaban. Y pronto me quedé dormida apoyando mi cabeza en el hombro de Frank.
Y no recuerdo nada más.
Frank: Menos mal que la ví subir con ese forro!
Gerard: Sí, no tuvo un muy buen día no?
Frank: No, la verdad que no, sobre todo por o que te conté.
Gerard: Sí, yo sé por lo que está pasando.
*Punto De Vista de Frank*
Frank: Sí querés hay café en la cocina, yo la voy a subir a mi cuarto, la cambio y vuelvo.
Gerard: Ok.
Frank: Ahh, la llamas a mi mamá y le decís que ya volvimos y que esta con nosotros? Está en el hospital de turno, y decile que les avise a los papás que se queda a dormir acá. El celular de mamá está en la heladera.
Ahh, y que esto quede entre nosotros.
Gerard: Por?
Frank: Cuando vuelvo hablamos mejor.
Subí las escaleras tratando de no hacer ruido. No pesaba nada, era delgada y liviana como una pluma. La recosté en mi cama. Le saqué el vestido y tratando de mirar lo menos posible le puse una remera y unos boxers. Pero no pude evitarlo, sentir el dolor que estaba sufriendo, y verla dormir tan serenamente me hacía pensar en nunca despertarla. Era tan hermosa, y yo la había dejado ir, sabiendo que era la mujer con la que quería pasar el resto de mi vida.
Esa noche me prometí cuidarla. Para Siempre.

